Historia de la bioquímica

(Madrid, Compañía Literaria S.l., 1997, 319 pp).

Los escasos estudios sobre historia de la ciencia, en cualquiera de sus campos, se limitan a realizar una descripción más o menos profunda de los sucesivos logros alcanzados por los grandes descubridores de la época que describen. Sin embargo, es difícil encontrar una reflexión que se proponga mostrar el proceso del desarrollo de los conocimientos que han permitido establecer una interpretación cada vez más coherente de la realidad.

F. Cordón hace un repaso histórico de la química y de la bioquímica de los dos últimos siglos con el objetivo de rastrear el origen de los conceptos y teorías bien establecidos por estas dos ciencias. Explica qué hechos de cada nuevo descubrimiento de la química y la bioquímica fueron interpretados con coherencia, y qué nuevas contradicciones a resolver provocaron tales descubrimientos en el seno de las interpretaciones vigentes en cada momento.

El libro está dividido en dos partes, una, más breve, dedicada a la historia de la química, y otra, sobre la historia de la bioquímica.

La primera parte es una revisión del desarrollo de la química, en la que el autor expresa con sencillez la historia de los aciertos y errores de los grandes químicos del siglo XIX que experimentaban con moléculas de las que ignoraban que estaban constituidas por átomos y éstos, a su vez, por partículas subatómicas, y demuestra que el logro principal de esta ciencia en su época, y no sin dificultades, fue descubrir la existencia de la molécula, del átomo, y de las partículas subatómicas y tratar de atribuir a cada tipo de unidad inorgánica el comportamiento (las leyes experimentales) que le son propias.

En la parte segunda F. Cordón va mostrando cómo cada descubrimiento empírico o experimental en bioquímica en el siglo XX acaba siendo sometido, con fuertes controversias, a una explicación meramente química, esto es, de qué manera el extraordinario desarrollo de la química en el siglo XIX ha tenido una influencia decisiva sobre la tendencia a reducir los hechos de la bioquímica a una interpretación exclusivamente química desde sus orígenes hasta la actualidad.

Cuando los químicos tuvieron que explicar qué es lo que diferencia las moléculas inorgánicas de las orgánicas (producidas por los seres vivos) se dividieron en dos posturas: unos percibían propiedades distintivas entre las moléculas inorgánicas y las orgánicas, mientras otros consideraban como objeto exclusivo de conocimiento científico en el ser vivo lo molecular y tendían a caer en una interpretación mecanicista del complejo acontecer intracelular. El autor va exponiendo, por orden histórico, los descubrimientos de la bioquímica, el desconcierto que éstos producían a químicos y bioquímicos, y cómo invariablemente éstos optaron por una interpretación exclusivamente química.

Los conceptos erróneos iniciales de la bioquímica por influencia de la química, según F. Cordón, se han impuesto hasta la actualidad. Explica con claridad qué prejuicios han impedido que se haya interpretado con coherencia la enorme suma de datos empíricos y experimentales bioquímicos recogidos a lo largo del siglo XX, y destaca como el extravío más grave el de no concebir que la proteína sea el ser vivo de nivel intermedio entre la molécula y la célula.

El autor razona que la explicación actual del objeto principal de la bioquímica, el metabolismo celular, puede y debe ser superada, entre otras razones por las enseñanzas que los químicos pueden obtener hoy del conocimiento de las contradicciones con las que se encontraron en los siglos XIX y XX, y cómo las superaron.

FIBE